La piscina, más que necesaria en una casa madrileña
5 julio, 2017

La piscina, más que necesaria en una casa madrileña

Está más que comprobado que el verano no sería la estación preferida por muchos si no se pudiese contar con una refrescante y reconfortante piscina. Sin duda, éste es el elemento preferido del periodo estival: todas las familias desean tener una pero por desgracia no todas lo consiguen a causa de la falta de espacio en su vivienda o la falta de información relativa a empresas que realmente les puedan ofrecer una piscina de calidad a un coste no demasiado elevado.

Solo hay que conocer algunos casos como el que voy a narrar a continuación para darse cuenta de lo que trato de comunicar. La satisfacción que se tenga con un producto y su precio depende al cien por cien de la empresa que nos lo haya proporcionado y por eso es tan importante confiar solo en los mejores. Solo de esa manera se podrá obtener la mejor piscina para una vivienda en una ciudad que realmente necesita de este tipo de productos: Madrid.

Mi mujer y yo hemos vivido la mayor parte de nuestras vidas en Madrid por motivos laborales. Sin embargo, hemos ido cambiando de vivienda con el paso del tiempo, a medida que nuestros salarios y necesidades se iban agrandando. Hace un par de años, por fin, pudimos establecernos en una casa acorde a nuestras pretensiones cerca de la calle Arturo Soria. Se trataba de una vivienda amplia, con jardín, garaje y un sinfín de espacios más por los que suspiran infinidad de madrileños.

No obstante, el verano era insufrible. Pasábamos muchísimo calor, algo que deseábamos combatir cuanto antes. La idea que nos habíamos forjado era la de comprar una piscina de poliéster para el jardín, una idea que sin duda nos permitiría refrescarnos y disfrutar, al fin, de los meses de julio y agosto. La duda que nos asolaba era dónde podríamos hacernos con una piscina así y que económicamente resultara barata.

Decidimos preguntar a unos amigos que sabíamos que tenían piscina. Ellos nos comentaron que habían buscado por Internet empresas que se dedicaran a la instalación de piscinas de poliéster y que operaran en Madrid y que el resultado no había podido ser más satisfactorio: habían conocido Piscinas DTP, una entidad gracias a la cual pudieron instalar una piscina que en ese momento era una auténtica fuente de felicidad y comodidad.

Decidimos sin ninguna duda seguir sus pasos. Para ello, lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con aquella misma empresa. Sus profesionales nos comentaron que operaban bastante por Madrid y que éramos los madrileños quienes solíamos demandar más sus servicios a causa del agobio que implica vivir en la capital y de la necesidad que existe para disfrutar al máximo del tiempo libre.

Un servicio ideal y rápido

También nos informaron del tipo de piscinas que solían elaborar y de los precios entre los que solían oscilar. Estos nos parecían bastante razonables y por ello decidimos apostar fuerte por Piscinas DTP. Uno de los modelos Kerapool Tech nos gustaba bastante y nos hicimos con él. Y la verdad es que no nos podemos arrepentir en absoluto de haberlo hecho.

Los técnicos de la empresa no tardaron en acudir hasta nuestra casa para efectuar medidas y empezar a organizar la instalación de la piscina. En apenas una semana, ésta quedó montada a la perfección, preparada para que le diéramos el primer uso. Quedaba evidenciada la rapidez y la eficiencia de la que ya nos habían hablado nuestros amigos al referirse de Piscinas DTP.

Han pasado dos años desde que pusimos la piscina en casa y decir que no hemos disfrutado de ella sería mentir. Estos dos veranos han sido espectaculares, mucho más relajados que los anteriores y sobre todo más felices. Poder disfrutar de esta manera en Madrid es una auténtica delicia y que por desgracia no se encuentra al alcance de todo el mundo. Cierto es que económicamente no todos los madrileños podrán permitirse tener una piscina en casa, pero no es menos cierto que, si se cuenta con el espacio suficiente, hacerse con una de ellas puede resultar mucho más barato de lo que podamos llegar a imaginar.

 

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